Comunactivo en http://www.yakiboo.net

Comunactivo es una palabrita muy bonita, no tiene ningún sentido pero podrás saber que significa en www.yakiboo.net

Relato breve: "Locos"

-¿Por qué lo hiciste?. No te ofendas pero... a mi parecer fue un poco desastre, quizá no al principio pero, ahora... ¿qué pretendías?.

-Ni yo mismo lo sé.

-A veces pienso en ello, se te veía tan ilusionado cuando empezaste con esto... Debe ser duro ver tu sueño hecho trizas, todo tu esfuerzo, tu trabajo. Con sinceridad, ¿te arrepientes?.

-Eso nunca. Y sé que quizá parezca extraño pero, incluso con tan catastrófico resultado, mi proyecto me sirvió para aprender algo.

-¡Vaya!, me sorprende.

-Dime, amigo: ¿qué causa en ti tanta sorpresa?.

-¡Tú los creaste!, les diste la vida, y hoy por hoy apenas algo más de la mitad te son fieles. Dudan, dudan y dudan, como si temiesen creer en algo en lo que resulte difícil creer, y se olvidan de ti, cuando es gracias a ti que respiran, ríen, aman... No llego a comprender qué pueden haberte enseñado, cuando tú lo has dado todo por ellos, y nunca supieron apreciarlo.

-Pareces muy seguro de lo que dices pero... quizá no lo hice tan bien.

-Tonterías.

-¡Míralos!, ¡no son felices!. Lo tienen todo y no lo ven, sueñan con cosas inalcanzables los unos, y los otros, que tienen éstas en sus manos, sueñan con otras que se les escapan. Sólo ven el error en el ojo ajeno, son egoístas y se envidian los unos a los otros.

-Cierto, y nunca lo entenderé.

-Es más, todos y cada uno tienen una pequeña razón, al menos, para sonreír, por pequeña que sea. Y a veces la olvidan y lloran, se sienten tristes... incluso llegando a buscar la salida fácil.

-Sé a lo que te refieres, ¡qué necios son!.

-¿Verdad?. No hacen sino sembrar el mal, con guerras, torturas... Algunos se creen superiores y someten al resto, como si de seres inferiores se tratase. Violan, roban, se matan entre ellos...

-Locos...

-No, amigo, loco yo. Culpa mía la de hacerles nacer condenados.

-¿Condenados?, no entiendo.

-Condenados, sí, condenados a ser libres, a poder elegir qué hacer y cuándo hacerlo, ahí está la clave de su egoísmo y desprecio por el resto. Condenados a tener esperanza, a soñar... Es por eso que son víctimas de su propia libertad.

-Pero... tú dijiste que la clave era eso, la libertad, que les haría diferentes, mejores.

-Me equivocaba.

-Resulta tan extraño...

-Lo sé, pero piénsalo.

sgm

Relato breve: "Aquel paseo"

Era invierno, no sabría decir un mes, día, ni hora exacta, pero hacía una noche preciosa. No había pasado mucho tiempo desde que el Sol se había marchado tras el cerro con el que limitaba aquel pueblo, por su parte oeste, para dejar ver las primeras estrellas, desde que el dulce anochecer comenzó a cubrir las calles con su brisa nocturna; apenas había gente por la calle, el humo que podía divisar sobre los tejados de aquellas modestas viviendas me hacía suponer que la mayoría estaría en su casa, con sus familias, disfrutando de una cena apacible a la luz de un pequeño fuego en la chimenea… A mi alrededor el paisaje se veía muy hermoso bajo la luz de la luna, una luna tranquila y silenciosa cuya jornada no había hecho más que empezar. Era una noche muda, fría; el olor al césped humedecido por las lluvias inundaba aquella zona, la brisa invernal me hacía compañía…

Yo me encontraba dando un pequeño paseo por la entrada sur del pueblo, a lo largo de un camino estrecho junto a una gigantesca pared de piedra que en tiempos medievales sirvió de muralla. La luz de unas oxidadas farolas, situadas a ambos lados del sendero, proyectaba mi sombra sobre las desgastadas baldosas por las que dirigía mis pies, autores, entre chapoteos y pisadas sobre las hojas caídas, del único sonido que mis oídos alcanzaban a escuchar. El gélido viento que hacía ya rato transformó mi nariz en un pequeño tomate había hecho de mis orejas un par de acericos repletos de alfileres; el resto de mi cara iba prácticamente cubierta por un gorro de lana prestado y una vieja bufanda que, continuando por mi cuello, llegaba a sumergirse en un gran abrigo de plumas negro y rojo que me resguardaba del frío. Llevaba unos pantalones de pana verdes llenos de bolsillos, con el bajo algo desgastado, pantalones que me auto-regalé hacía un par de días; y unas botas de piel vuelta, manchadas por el barro, que amortiguaban mis tranquilos pasos.

Mi ritmo era lento, pensativo… sumergido en la profunda calma que me caracteriza reflexionaba, como cada día, en multitud de gilipolleces sin sentido, entre las cuales se dejaba ver, con mayor o menor frecuencia, algún atisbo de razón humana. El tiempo pasaba lentamente y yo disfrutaba de cada segundo, de cada milésima… de tal modo que, sin percatarme, me aproximaba a mi destino.

Pero ahora no recuerdo el nombre de aquel bello pueblo… a decir verdad tampoco puedo acordarme del hermoso aroma a césped fresco, ni del sonido que, sobre las baldosas, producían mis pasos, o del lugar al que éstos me dirigían; no me acuerdo de dar aquel paseo, de sentir la fría brisa punzando mis orejas… Quizá nunca ocurrió.

sgm


Relato breve: "Una mirada"

Le miro fijamente a los ojos. Le miro y siento odio, ira… y una voz en mi cabeza me incita a golpearle, sin embargo me controlo y sigo observándole, silencioso, mudo. El tiempo parece detenerse y todo cuanto ocurre a nuestro alrededor permanece en un segundo plano, mientras décimas de segundo se transforman en interminables horas…

Y entonces pienso en todo lo que él me ha hecho, recuerdo que es el único responsable de que hoy mi vida sea como es, de que la felicidad haya marchado dejando lugar a la tristeza y agonía; y pongo mi cara de mayor desprecio mientras dejo que mi mirada penetre en sus ojos. Lo tengo ahí, delante, y siento que podría matarle sin ningún tipo de remordimiento, que sería lo más justo… que me aliviaría.

Él tampoco aparta la vista, y con un gesto gélido y desafiante me transmite la sensación de ser yo también el objeto de su odio. Su sospechosa sonrisa y la forma en que sus párpados cubren ligeramente sus ojos me hace darme cuenta de que él también siente ganas de golpearme, sin embargo, y al igual que yo, permanece inmóvil, como esperando que sea yo quien dé el primer paso para tener una excusa y desahogar toda su furia a golpes.

Pasan unos instantes y aparentemente nada cambia. Cada vez me cuesta más contenerme y siento que no voy a poder soportar la presión, y voy a lanzarme sobre él. Y al tiempo que mi ritmo respiratorio empieza a aumentar drásticamente, él también muestra un gesto algo distinto… parece que no va a permanecer quieto mucho más.

Sería capaz de matarle, es más, creo que sería la solución a todos mis males, deshacerme de él. Nunca he odiado tanto a una persona, y creo que cualquier barbaridad vista en las más sangrientas películas sería su perfecto castigo.

Sin embargo abro el grifo, dejo el agua caer mientras apoyo mis codos sobre el frío lavabo, empapo mis manos y froto con suavidad mi viejo rostro. Mientras algunas gotas recorren mi cara de arriba abajo, cojo una áspera toalla y me desprendo de la humedad acariciándola contra mi cara, respiro hondo y le vuelvo a mirar. Allí permanece él, en el espejo.

sgm


Relato breve: "Ayer"

Ahí estaba yo, sin saber que hacer ni decir, llorando tembloroso, asustado, cubierto de la más profunda impotencia... Ahí estaba yo, sintiendo en mi sien el frío cañón de un viejo revólver que mi esposa empuñaba.

Y ahí estaba ella, sin mediar palabra alguna, llorando también, y aún más asustada que yo; con miedo de no ser capaz, de echarse atrás. Mi mujer, mi vida...

El reloj de mi muñeca dejó de moverse, o al menos esa sensación me dio; todo se detuvo, mientras pequeñas gotas de miedo descendían por mi frente... Y ninguno de los dos abrió la boca... Yo era consciente de que merecía estar donde estaba, por lo que ni se me pasó por la cabeza pedir clemencia. Percibía su perfume, incluso cómo se aceleraba su corazón, cada vez más... podía sentirla a ella, su odio y desprecio hacia mí, su cólera.

Y entonces me desperté esta mañana, el asqueroso sonido del despertador me trajo al mundo real y, entre bostezos, dejé atrás ese horrible sueño. La luz me cegó por unos instantes, mientras me incorporaba lentamente. Ella estaba a mi lado, y aún dormía. Sin duda es la mujer más bonita que he visto nunca, soy un tipo afortunado. Preciosa y dulce, descansaba tranquila, abrazada a la almohada.

Pero a veces no tengo control, y ayer me pasé. No me importó que ella gritara y la golpeé una vez más, y otra.

Ayer me pasé.

Y ahora descansa tranquila.

sgm





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